Los alimentos como medicina
Mejor

Como médica de atención primaria con más de 20 años de experiencia, siempre he creído que el modo en que nutrimos nuestro cuerpo incide en una mayor sensación de bienestar y salud general. Dicho eso, no fue hasta hace cuatro años que, motivada por el reciente diagnóstico de leucemia aguda de mi padre, decidí cambiar radicalmente la manera de comer de mi familia. Me volví más apasionada de la cocina que nunca a medida que experimentaba y me esforzaba por preparar alimentos ricos y sustanciosos para que disfrutara mi familia. Cuando comencé a ver y sentir el impacto, quedé fascinada. Si bien no nos sentíamos mal con nuestra dieta anterior, que era mejor que la dieta promedio, los cambios en la manera cómo nos sentíamos con nuestro nuevo plan de alimentación fueron rápidos e innegables. Los dolores y las molestias comenzaron a desaparecer, la piel se volvió sana y radiante, la función intestinal mejoró, perdimos peso sin esfuerzo, y los niveles de energía, el estado de ánimo y el sueño mejoraron. A mí, me quedó más claro que nunca que realmente somos lo que comemos.

Con gran entusiasmo, llevé este nuevo descubrimiento a las oficinas de mi clínica, donde compartí la información con mis pacientes mayores en un esfuerzo por alentarlos a adoptar una alimentación consciente, antes que pastillas y procedimientos, para controlar la incomodidad de la artritis, la diabetes, la hipertensión y las molestias intestinales. Les expliqué que no hacía falta modificar por completo la dieta de la noche a la mañana como hicimos nosotros. Más bien, recomendé experimentar con las siguientes 5 ideas para comenzar su propia transformación hacia una mejor salud mediante el poder de los alimentos:

Beba entre 8 y 10 vasos de 8 oz. de agua al día: Comience el día bebiendo 2 vasos de agua a primera hora de la mañana antes de comer.

Su sistema absorberá el agua con más rapidez. La adecuada hidratación de nuestras células hace que éstas funcionen de forma óptima. El agua combate la fatiga, el hambre y las dificultades para concentrarse y mejora el funcionamiento de todos nuestros órganos, incluidos los riñones, el colon y la piel. Agréguele al agua rodajas de cítricos o pepino para darle sabor o disfrute de tés de hierbas sin cafeína. Evite los refrescos o gaseosas: están llenos de productos químicos que el cuerpo no sabe bien cómo procesar, no aportan valor nutricional y estimulan el apetito causando fluctuaciones en los niveles de azúcar en la sangre.

Desayune: El desayuno ES realmente la comida más importante del día.

El desayuno permite que el cuerpo comience a quemar calorías después de ayunar toda la noche y mejora el metabolismo. Estas son algunas opciones de comidas fáciles de hacer para adultos mayores: Licuados verdes hechos con frutas y verduras Avena o cereal integral con fruta y frutos secos Tofu o huevos revueltos con verduras Frijoles, arroz integral y verduras en un bol o un burrito Pescado con verduras

Preste atención al aspecto de su plato: ¡No hay necesidad de contar calorías!

Llene 2/3 de su plato con frutas y verduras. Llene 1/3 de su plato con una combinación de carbohidratos integrales (arroz integral, quinua) y proteínas (frijoles, pollo).

Deje de comer cuando esté un 80% lleno: Coma con conciencia plena: concéntrese completamente en su comida y saboree su gusto, textura y aroma…

Coloque el tenedor sobre la mesa entre bocados.
Coma en la mesa con familiares y amigos.
Evite comer frente a un libro, la televisión o la computadora.

Incorpore alimentos que disminuyan la inflamación: La inflamación puede aumentar su riesgo de enfermedad cardíaca, infartos, derrame cerebral y molestia en las articulaciones.

Limite las porciones de proteínas de origen animal; las grasas saturadas aumentan la inflamación. Aumente su ingesta de frutas, verduras y granos integrales para disminuir la inflamación. Trate de incorporar más proteínas de origen vegetal como el tofu, el tempeh, los frijoles, las lentejas y los frutos secos.

Elija los alimentos integrales frescos, que son ricos en nutrientes, sobre los alimentos excesivamente procesados. Los alimentos procesados tienen químicos agregados que generan inflamación porque son difíciles de procesar para el cuerpo.

Sigo aprendiendo y entendiendo que el uso de los alimentos como medicina empodera y satisface. Al incorporar pequeños cambios en su vida, con el tiempo se establecen nuevos hábitos duraderos que pueden cambiar el curso actual de su salud. Por último, este camino tiene el poder de acercarnos a una salud óptima y alejarnos de la degeneración de nuestros cuerpos que nuestra cultura ha aceptado como legado del envejecimiento.

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